El miércoles 17, en una actividad ya convertida en tradición en el Centro, los profesores del claustro que así lo desearon, participaron en un “Amigo invisible” durante el recreo, intercambiándose libros a modo de regalos navideños. Es una ocasión no sólo para regalar literatura, sino para intercambiar impresiones sobre lectura, hacer sugerencias y, en última instancia, socializar, algo tan necesario en un centro de enseñanza tan grande como el nuestro, cuyo claustro de 135 docentes hace muy difícil conocerse.